He estado en otros dorms antes, pero esto es ligeramente ridículo.
Para empezar, se ha roto mi paradigma de que en gringolandia todo funciona porque ninguna de las llaves del edificio B servía.
Esto no es el Cereso de Torreón, ni la secundaria nocturna Josefa Ortiz de Domínguez, son los West Dorms.
Éste es mi lugar de trabajo. No se ve el teléfono, pero con un poco de esfuerzo habría sido todavía de disco.
Éste es mi lugar de descanso, por favor noten los ladrillos pintados de blanco. La ventana no tiene barrotes, no.
Jaja, no me quejo, sólo me sorprendo.
Me voy a la introducción a Thunderbird. Al rato vuelvo.


